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¿Qué es la mordida abierta?

Unos días atrás os hablábamos de la maloclusión. Como recordaréis el término maloclusión se refiere a una alteración en la mordida, es decir que al cerrarse la boca los dientes superiores (maxilar superior) no encajan correctamente con los dientes inferiores (maxilar inferior).

Entre los muchos tipos de maloclusión existentes uno de los más comunes es la mordida abierta. Pero ¿en qué consiste? Las mordidas abiertas se pueden definir como la ausencia  de contacto de los dientes de los sectores anteriores de los maxilares con sus antagonistas. Es decir, hablando en plata, que los dientes superiores (los que se ven cuando sonreímos) no llegan a tocar bien los dientes inferiores.

¿Y a qué se puede deber? A diversos motivos. Por ejemplo puede ser causado por haber prolongado la succión del pulgar en la infancia, o por abuso del uso del chupete. También se produce en niños que acostumbran a respirar por la boca en lugar de hacerlo por la nariz o en quienes tragan la comida al modo de los bebés (deglución atípica). Y finalmente puede deberse a alteraciones en la base esquelética de los maxilares, es decir en el hueso o a la llamada disfunción lingual o interposición lingual, sobre la que hablaremos en otro artículo.

Como es lógico, la detección precoz de estas alteraciones ayudará a diagnosticar un tratamiento a edades tempranas y esto a su vez lo facilitará. Por eso los ortodoncistas hemos aprendido a reconocerlas rápidamente. Sabemos que una persona con la cara alargada verticalmente puede esconder una mordida abierta, también aquellos que no pueden juntar correctamente los labios (incompetencia labial), o tienen el labio superior un poco “aplanado” (aplanamiento del labio superior).

El tratamiento de una mordida abierta no se realiza sólo por una cuestión estética sino porque puede derivar en problemas de salud. Por una parte una mordida abierta dificulta la masticación, lo que conllevará una mala digestión. También en niños puede dificultar la articulación y, por lo tanto, se convertirá en una barrera para hablar de forma correcta, originando así trastornos en el lenguaje. Y finalmente una mordida abierta puede producir también problemas respiratorios.

Por todo ello recomendamos a aquellas personas que tengan mordida abierta realicen un tratamiento de ortodoncia para corregir esta alteración. En el caso de los niños, a menudo este tratamiento va acompañado de sesiones de logopedia para tratar el citado efecto en el lenguaje. Finalmente cuando el paciente es un adulto en algunos casos la alteración se ha agravado y el tratamiento de ortodoncia tendrá que complementarse con un tratamiento quirúrgico.